Pero nada viene a mi cabeza. Esa parte de mi cerebro está más que bloqueada y cerrada con mil llaves. Pensé en recurrir a viejos recuerdos pero algo me detiene. Y no es miedo. Pareciera ser algo tan trivial como la flojera. Y saber que en realidad no servirá de nada, porque he llegado a mi límite.
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